¿Has detectado alguna actitud o comportamiento en tu entorno que requieren exhortación?
Recuerda el mandato:
“Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se
dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.”
Una de nuestras
responsabilidades como miembros del cuerpo de Cristo es animar a nuestros
hermanos a permanecer fiel.
La palabra “exhortar”
quiere decir: animar, o incitar a una persona a tomar alguna
decisión o a actuar de cierta manera.
Exhortar siempre tiene que ver
con el futuro, mientras la consolación tiene que ver con alguna prueba que
sucedió en el pasado o que está sucediendo actualmente.
Cuando exhortamos a
alguien, le estamos impulsando hacia determinada acción.
El texto indica que debemos hacerlo "cada
día", es decir, es una de nuestras responsabilidades más apremiantes como hijos
de Dios, debería ser un habito en nuestras relaciones.
¿Cuál debe ser el
propósito de nuestras exhortaciones?
Nuestro propósito en
exhortar debe ser ayudar a nuestros hermanos a apartarse del pecado, ya que el
pecado nos engaña y nos separa de Dios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario