lunes, 10 de marzo de 2014

EL DIOS QUE SE REVELA

   I-         EL DIOS QUE SE REVELA (v. 1)

El autor empieza contrastando a Jesús con los profetas de tiempo antiguo. 

 1.   “En el pasado Dios habló muchas veces”.  Señala épocas, tiempo, espacio y lugares. 

Dice que Él vino al final de estos días que estamos viviendo. Los judíos dividían todo el tiempo en dos edades:   la presente, y la por venir.

Entre ambas colocaban el Día del Señor. La edad presente era totalmente mala; la edad por venir iba a ser la edad de oro de Dios. El Día del Señor sería como los dolores de alumbramiento de la nueva era.

  2.   “Muchas maneras.”  Indica formas, métodos y maneras. 

  3.   “A nuestros padres”.  La revelación fue dirigida específicamente al pueblo judío (Rom 3:1-2)

  4.   “A los profetas.”  La revelación fue entregada a un grupo en particular, a los profetas.

Dice que la revelación de Dios la transmitieron los profetas en muchas ocasiones (polymerós) y de muchas maneras (polytropós).

Aquí hay dos ideas.

(i)  La revelación de los profetas tenía una grandeza multiforme que la hacía algo tremendo. De edad en edad habían hablado, y al mismo tiempo, esa revelación era fragmentaria, y había que presentarla de tal manera que se pudiera entender en las limitaciones de cada tiempo. Es algo sumamente interesante el ver cómo una y otra vez los profetas se caracterizan por una idea. 
Por ejemplo,
-  Amós es una llamada a la justicia social.
- Isaías había captado la santidad de Dios.
- Oseas, partiendo de su propia y amarga experiencia familiar, había comprendido la maravilla del amor perdonador de Dios.
Cada profeta, de su propia experiencia de la vida y de su experiencia de Israel, había captado y expresado un fragmento de la verdad de Dios. Ninguno había abarcado la totalidad de la verdad.

(ii) Los profetas usaron muchos métodos. Usaban la palabra; y, cuando este método fallaba, usaban la acción dramática (Cp.1 Reyes 11:29-32; Jeremías 13:1-10; 27:1-7; Ezequiel 4:1-13; 5:1-4). El profeta tenía que usar métodos humanos para transmitir su parte de la Verdad de Dios.

La revelación de los profetas era grande y multiforme, pero era fragmentaria, y presentada por los métodos que los profetas tenían a su disposición y podían usar efectivamente.


La revelación de Dios en Jesús es completa, y presentada en el mismo Jesús. En una palabra: los profetas eran amigos de Dios; pero Jesús era otra cosa: era Su Hijo.

 Los profetas captaron una parte de la mente de Dios; pero Jesús era esa Mente.

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