martes, 11 de marzo de 2014

JESÚS LA MÁXIMA REVELACIÓN

   II-        JESUS LA MAXIMA REVELACION (v. 2)

   1.   “Pero en estos últimos días nos habló por su Hijo”.  Jesús es la máxima revelación de Dios (Jn  1:18).        “A Dios nadie lo vio jamás”.  Su hijo le dio a conocer (Jn 14:7-9)

   2.  “A quien constituyó heredero de todo.”  Dueño absoluto.  Todo fue recuperado por él en el día de su resurrección.  Los reinos de este mundo pertenecen a Jesús y tomará posesión de ellos en su segunda venida (Dan 2:44-45, Apoc 11:15)

  3.   “Por medio de quien hizo el universo.”  Jesús es el creador del universo.  La creación llegó a existir por su palabra (Sal 33:9, Jn 1:3).  El no sólo creó el universo, sino que lo “sustenta” (He.1:3)

1. Dios lo hizo heredero de todo. Hay solamente un Hijo, y su control se extiende a todo. No debemos entender heredero en el sentido de recibir una herencia cuando muere su dueño. El trasfondo de la expresión es más bien el AT, en el cual el hijo mayor tiene autoridad sobre toda la hacienda del padre. Ya que la hacienda de Dios es toda la creación, el Hijo es Señor de todo. 

2. Por medio de él, Dios hizo el universo. Dios dispuso de antemano que el fin de la creación sea sujetarse al Hijo como su Señor (el heredero). Es propio, entonces, que el Hijo sea su agente en la creación. Hebreos dice lit. que por él Dios hizo “las edades”, pero la forma plural de esta palabra adquirió por extensión el sentido que vemos aquí. La idea que el Hijo fue agente de Dios en la creación se encuentra también en Juan 1:3 y Colosenses 1:16.

III-      JESUS ES EL RESPLANDOR DE SU GLORIA (v. 3)
  1.   “El Hijo es el resplandor de su gloria.”  El término Hijo se menciona 6 veces en el libro de Hebreos (Heb 1:2, 5,8- 5:8, 6:6, 7:28).

  2.   Apaugasma: “reflejar”, “radiar”.  Doxa: “gloria”, “carácter.”   Recordemos que Jesús vino a reflejar el carácter del Padre y no su forma física.  Juan nos dice que Jesús se encarnó (Jn 1:14).  Isaías vio la gloria de Jesús antes de su encarnación (Jn 12:41)

-  Dice que era el apáygasma de la gloria de Dios. Apáygasma puede querer decir la refulgencia, la luz que se irradia, como la del Sol; o puede querer decir el reflejo, la luz que se refleja, como la de la Luna. Aquí probablemente quiere decir lo primero, refulgencia. Jesús es el resplandor de la gloria de Dios entre los hombres.

  - “La imagen de su sustancia.”   En griego, jaraktér quiere decir dos cosas: la primera, un sello; y la segunda, la impresión que se hace con el sello en la cera, el lacre o el papel. La impresión es la reproducción exacta del sello; así es que, cuando el autor de Hebreos dice que Jesús es el jaraktér de la misma esencia de Dios, quiere decir que es la perfecta imagen de Dios. 

 3.   “Después de efectuar la purificación de nuestros pecados.”  El propósito de la encarnación de Jesús fue morir por nuestros pecados (Mat. 1:21).  El fue la víctima por nuestras iniquidades (1Jn 1:2). 
(Co. 1:15-20. Fi. 2: 9-11)

  4.   “Se sentó a la diestra de Dios.” Antes de sentarse a la diestra de Dios, Jesús fue la ofrenda sacerdotal
 Se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. La posición a la diestra de un monarca oriental era el lugar de sumo honor y poder. La Majestad significa Dios.

De esta manera, Hebreos define su tema y describe con siete frases sublimes la superioridad de Jesucristo a cualquier otra persona. Servir a tal Señor tiene que ser superior a cualquier otra creencia o religión, aun a la que dio Dios en el AT.

C. J. Vaughan ha señalado seis grandes cosas que nos dice este pasaje sobre Jesús.

(i) La gloria original de Dios le pertenece. Aquí nos encontramos con una idea maravillosa: Jesús es la gloria de Dios; por tanto, vemos con sorprendente claridad que la gloria de Dios no consiste en aplastar a los seres humanos o en reducirlos a una esclavitud envilecedora, sino en servirlos y amarlos, morir por ellos y por último acompañarlos a la gloria.

(ii)  La acción creadora Le pertenece a Jesús. La Iglesia Primitiva mantenía que el Hijo había sido el Agente de Dios en la Creación, que Dios había creado el mundo originalmente por medio de Él.

(iii) El poder sustentador Le pertenece a Jesús. Aquellos cristianos originales se aferraban valerosamente a la doctrina de la Providencia. 

(iv) A Jesús le pertenece la obra redentora. Él ha pagado el precio del pecado con Su Sacrificio; con Su continua presencia nos libra de la desobediencia. 

(v) A Jesús Le pertenece la exaltación. Ha ocupado el lugar que Le corresponde a la diestra de la Gloria.


(vi) El imperio programado Le pertenece a Jesús. Los escritores del Nuevo Testamento nunca pusieron en duda Su triunfo final. 

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