II- JESUS LA MAXIMA REVELACION (v. 2)
1. “Pero en estos últimos
días nos habló por su Hijo”. Jesús es la máxima revelación de Dios
(Jn 1:18). “A Dios nadie lo vio
jamás”. Su hijo le dio a conocer (Jn 14:7-9)
2. “A quien constituyó heredero de
todo.” Dueño absoluto. Todo fue recuperado por él en el día de su
resurrección. Los reinos de este mundo pertenecen a Jesús y tomará
posesión de ellos en su segunda venida (Dan 2:44-45, Apoc 11:15)
3. “Por medio de quien hizo el
universo.” Jesús es el creador del universo. La creación llegó a
existir por su palabra (Sal 33:9, Jn 1:3). El no sólo creó el universo,
sino que lo “sustenta” (He.1:3)
1. Dios lo hizo heredero de todo.
Hay solamente un Hijo, y su control se extiende a todo. No debemos entender
heredero en el sentido de recibir una herencia cuando muere su dueño. El
trasfondo de la expresión es más bien el AT, en el cual el hijo mayor tiene
autoridad sobre toda la hacienda del padre. Ya que la hacienda de Dios es
toda la creación, el Hijo es Señor de todo.
2. Por medio de él, Dios hizo el
universo. Dios dispuso de antemano que el fin de la creación sea
sujetarse al Hijo como su Señor (el heredero). Es propio, entonces, que el Hijo
sea su agente en la creación. Hebreos dice lit. que por él Dios hizo “las
edades”, pero la forma plural de esta palabra adquirió por extensión el
sentido que vemos aquí. La idea que el Hijo fue agente de Dios en la creación
se encuentra también en Juan 1:3 y Colosenses 1:16.
III-
JESUS ES EL RESPLANDOR DE SU GLORIA (v. 3)
1. “El Hijo es el resplandor de su
gloria.” El término Hijo se menciona 6 veces en el libro de Hebreos (Heb
1:2, 5,8- 5:8, 6:6, 7:28).
2.
Apaugasma: “reflejar”, “radiar”. Doxa: “gloria”, “carácter.” Recordemos que Jesús vino a
reflejar el carácter del Padre y no su forma física. Juan nos dice que
Jesús se encarnó (Jn 1:14). Isaías vio la gloria de Jesús antes de su
encarnación (Jn 12:41)
- Dice que era el apáygasma de la gloria
de Dios. Apáygasma puede querer decir la refulgencia, la luz que se irradia, como la del Sol; o puede querer
decir el reflejo, la luz que se refleja, como la de la Luna. Aquí probablemente
quiere decir lo primero, refulgencia. Jesús es el resplandor de la gloria de
Dios entre los hombres.
- “La imagen de su sustancia.” En
griego, jaraktér quiere decir dos
cosas: la primera, un sello; y la segunda, la impresión que se hace con el
sello en la cera, el lacre o el papel. La impresión es la reproducción exacta
del sello; así es que, cuando el autor de Hebreos dice que Jesús es el jaraktér de la misma esencia de Dios,
quiere decir que es la perfecta imagen de Dios.
3. “Después de efectuar la purificación de
nuestros pecados.” El propósito de la encarnación de Jesús fue morir por
nuestros pecados (Mat. 1:21). El fue la víctima por nuestras iniquidades
(1Jn 1:2).
(Co. 1:15-20. Fi. 2: 9-11)
4. “Se sentó a
la diestra de Dios.” Antes de sentarse a la diestra de Dios, Jesús fue la
ofrenda sacerdotal
Se sentó a la diestra de la Majestad
en las alturas. La posición a la diestra de un monarca oriental era el lugar de
sumo honor y poder. La Majestad significa Dios.
De esta manera, Hebreos define su tema y describe con siete frases sublimes
la superioridad de Jesucristo a cualquier otra persona. Servir a tal Señor
tiene que ser superior a cualquier otra creencia o religión, aun a la que dio
Dios en el AT.
C. J. Vaughan ha señalado seis grandes
cosas que nos dice este pasaje sobre Jesús.
(i) La gloria original de Dios le
pertenece. Aquí nos encontramos con una idea maravillosa: Jesús es la gloria de
Dios; por tanto, vemos con sorprendente claridad que la gloria de Dios no
consiste en aplastar a los seres humanos o en reducirlos a una esclavitud
envilecedora, sino en servirlos y amarlos, morir por ellos y por último
acompañarlos a la gloria.
(ii)
La acción creadora Le pertenece a Jesús. La Iglesia Primitiva mantenía
que el Hijo había sido el Agente de Dios en la Creación, que Dios había creado
el mundo originalmente por medio de Él.
(iii) El poder sustentador Le pertenece
a Jesús. Aquellos cristianos originales se aferraban valerosamente a la
doctrina de la Providencia.
(iv) A Jesús le pertenece la obra
redentora. Él ha pagado el precio del pecado con Su Sacrificio; con Su continua
presencia nos libra de la desobediencia.
(v) A Jesús Le pertenece la exaltación.
Ha ocupado el lugar que Le corresponde a la diestra de la Gloria.
(vi) El imperio programado Le pertenece
a Jesús. Los escritores del Nuevo Testamento nunca pusieron en duda Su triunfo
final.
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