El mismo
Espíritu Santo que obraba con Israel en el pasado está rogando a los creyentes
hoy a confiar plenamente en Dios. Nos ruega a aprender por los errores de
Israel, y a seguir de cerca nuestro Dios. ¿Cuáles son las lecciones que podemos
aprender de Israel?
Los
israelitas vieron el amor y la provisión milagrosa de Dios durante cuarenta
años mientras peregrinaban entre Egipto y Canaán. Dios no ha cambiado. Aun
cuando le fallamos, él permanece fiel, misericordioso, y justo.
Un corazón
duro no responde a la bondad de Dios. No obedece por las buenas. Tiene que ser
quebrado por fuertes golpes para que llegue al arrepentimiento. ¿Cómo se
endurece el corazón? Cada vez que desatendemos
la voz de Dios hablándonos de su palabra, se nos hace más fácil seguir
haciéndolo. Al final, el pecado se vuelve habitual, y no escuchamos la voz del
Espíritu Santo amonestándonos. Tenemos el corazón duro, y el único remedio es
disciplina dolorosa.
Escuchar la voz de Dios implica obediencia a su Palabra, buscar su voluntad en oración.

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