lunes, 28 de abril de 2014

TENEMOS UN SUMO SACERDOTE

HEBREOS  8

Objetivos

1.   Distinguir entre el ceremonial terrenal y la obra celestial de Jesús como sacerdote.


2.   Entender la diferencia entre los pactos antiguos de Dios con su pueblo y el nuevo pacto realizado en Jesucristo.


INTRODUCCION

1.   ¡Llegamos al tema central del libro de Hebreos.  ¡Jesús es sumo sacerdote!. He. 4: 14-16.


¿Qué hemos visto hasta ahora?

.-   Él no traspasa el velo que da entrada al lugar santísimo en el templo de Jerusalén, símbolo de la presencia de Dios, sino que ha traspasado los cielos y ha entrado en la presencia verdadera de Dios.

.-  Jesús es un hombre como nosotros, pero el autor añade que es también el Hijo de Dios. Como humano, entiende nuestras necesidades y debilidades y simpatiza con nosotros; como divino, provee una representación sacerdotal efectiva ante la presencia de su Padre divino.

.- Jesús tiene las ventajas de todo sumo sacerdote humano, en que puede compadecerse de nuestras debilidades, y fue tentado, pero sin la gran desventaja del pecado. 

.-  Porque ha sido tentado, Jesucristo puede comprender nuestra debilidad. Porque resistió la tentación, tiene la pureza para entrar en la presencia de Dios, interceder por nosotros y ganar la victoria sobre la tentación, el pecado y la muerte.

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